
En una de las montañas de Juncos y cerca de la 30 se encuentra este restaurante llamado El Zaboreo. Supe de el por una amistad que me dijo que es de sus favoritos y pues que mejor que visitarlo. Al llegar me percate que el estacionamiento es valet lo cual me encanto ya que no tuve que buscar un parking. Tiene una ubicación espectacular y aparte de su vista, hace una brisa que hasta sueńo te dá. El menú es corto pero con mucho sabor, lo primero q ordene fue de su Sangría blanca y unos guanimitos con bacalao que estuvieron riquisimos, anterior al aperitivo nos trajeron un pan artesanal por la casa que estaba bien calientito y delicioso. Mientras disfrutabamos del ambiente fuimos estudiando el menú hasta que me decidi por mi favorito de todos los tiempo, un Churrasco pero de acompañamiento pedi el fisotto, es algo que me habian recomendado y decidi probarlo, es como el risotto pero con la pasta que se le conoce como pelo de angel y mi pareja opto por el salmón con fisotto tambien. La comida excelente, desde la sangría hasta el postre. El servicio estuvo excelente, ya se porque para muchos es su restaurante preferido.
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